4. Intercalado
La mayoría de los programas de formación estructuran el contenido por temas. Primero se aborda todo lo relacionado con el tema A y, a continuación, todo lo relacionado con el tema B. El método de intercalación invierte este orden. Mezcla diferentes temas o tipos de problemas en una misma sesión de estudio.
Esto resulta más difícil y complicado, y precisamente por eso funciona. Cuando los alumnos tienen que averiguar qué concepto o habilidad se aplica a una situación determinada, en lugar de saberlo de antemano por estar en «el capítulo sobre X», desarrollan una comprensión más flexible y transferible.
En la práctica: En una formación sobre atención al cliente, combina situaciones que requieran conocimientos sobre los productos, habilidades de empatía y normas de cumplimiento en orden aleatorio, en lugar de tratar cada tema en un bloque independiente.
5. Elaboración
La elaboración consiste en relacionar la información nueva con lo que ya se sabe. En lugar de limitarse a memorizar un dato, el alumno se pregunta: «¿Por qué funciona esto? ¿Cómo se relaciona con lo que ya sé? ¿Qué pasaría si esto fuera diferente?».
Cuanto más estrechamente relacionado esté un nuevo concepto con los conocimientos previos, más fácil resultará recordarlo más adelante. Para los formadores, esto implica diseñar contenidos que se basen explícitamente en la experiencia previa de los alumnos, plantear preguntas que inviten a la reflexión y animar a los alumnos a compartir ejemplos de su propio trabajo.
En la práctica: Tras presentar un nuevo proceso, pregunte a los alumnos: «Piensa en alguna ocasión en el trabajo en la que esto hubiera sido aplicable. ¿Qué habrías hecho de otra manera?». Esto permite vincular los contenidos abstractos con la experiencia real.
6. Codificación dual
La codificación dual consiste en combinar información verbal (palabras habladas o escritas) con información visual (diagramas, gráficos, imágenes o vídeos). La teoría, desarrollada originalmente por el psicólogo cognitivo Allan Paivio, sostiene que el cerebro procesa la información verbal y visual a través de dos canales distintos. Cuando los alumnos codifican el mismo contenido a través de ambos canales, construyen dos representaciones mentales y dos vías de recuperación, lo que facilita el recuerdo posterior de la información.
La clave es que el elemento visual debe transmitir la misma información que el texto, y no limitarse a adornar la página.
En la práctica: Acompaña la explicación escrita de un flujo de trabajo con un diagrama de flujo sencillo que muestre los mismos pasos. Combina una demostración en vídeo con una guía escrita paso a paso. Evita utilizar fotos de archivo como relleno; aumentan la carga cognitiva sin contribuir a la retención de la información.
7. Microaprendizaje
El microaprendizaje divide el contenido en unidades de aprendizaje breves y específicas, que suelen durar entre 3 y 10 minutos, y cada una de ellas abarca un único concepto o habilidad. En lugar de impartir la formación en grandes bloques, el microaprendizaje la ofrece en fragmentos fáciles de asimilar que los alumnos pueden encajar en su jornada laboral.
Para los proveedores de formación y las consultoras, el microaprendizaje resulta especialmente eficaz porque se adapta a la realidad de los profesionales con una agenda apretada. Los alumnos que no pueden dedicar dos horas a un curso suelen poder completar un módulo de cinco minutos entre reunión y reunión. Cuando se combina con la repetición espaciada, el microaprendizaje resulta aún más eficaz.
En la práctica: Sustituya un curso de formación en materia de cumplimiento normativo de tres horas por una serie de módulos de diez minutos, cada uno de ellos seguido de un breve cuestionario. Los alumnos completan un módulo al día a lo largo de varias semanas, en lugar de tener que asistir a una sesión que dura todo el día.
8. Aprendizaje autónomo
El aprendizaje autodirigido permite a los alumnos controlar qué, cuándo y cómo estudian. En lugar de imponer un itinerario fijo, el entorno de formación proporciona recursos, y los alumnos avanzan a su propio ritmo, eligiendo qué áreas priorizar en función de sus propias lagunas de conocimiento y objetivos.
Este enfoque funciona especialmente bien para los profesionales con experiencia que ya cuentan con unos sólidos conocimientos básicos en algunas áreas. Darles autonomía sobre su itinerario de aprendizaje aumenta su implicación y reduce la frustración que supone tener que pasar por contenidos que ya conocen.
En la práctica: Utiliza evaluaciones previas o auditorías para identificar los conocimientos previos de cada alumno. A continuación, asigna únicamente los módulos que cubran sus lagunas, en lugar de hacer que todos empiecen desde el principio.
9. Aprendizaje colaborativo
El aprendizaje colaborativo se produce cuando las personas aprenden juntas, ya sea a través del debate, la enseñanza entre compañeros, la resolución de problemas en grupo o los proyectos compartidos. La dinámica social obliga a los alumnos a expresar sus ideas, lo que profundiza su comprensión. Enseñar algo a un compañero es una de las formas más eficaces de dominarlo de verdad.
En un contexto de formación a distancia o híbrida, el aprendizaje colaborativo puede adoptar la forma de trabajos en grupo, revisión por pares o foros de debate moderados.
En la práctica: Una vez completados los módulos individuales, reúnete con pequeños grupos (de forma virtual o presencial) para analizar un caso práctico. Pide a cada participante que explique su razonamiento, no solo su respuesta.
10. Aprendizaje experiencial
El aprendizaje experiencial consiste en aprender haciendo. Sigue un ciclo: vivir una experiencia concreta, reflexionar sobre lo ocurrido, extraer conclusiones y aplicar esas conclusiones a una nueva situación. Este es el principio en el que se basan los programas de formación profesional, las prácticas de observación, las simulaciones y los juegos de rol.
En la formación profesional, el aprendizaje basado en la experiencia suele ser el método más eficaz para desarrollar las habilidades que realmente importan en el trabajo, ya que crea condiciones que se asemejan mucho a los contextos laborales reales. El riesgo de fracasar está controlado, pero la experiencia de aprendizaje resulta muy realista.
En la práctica: Recurre a la formación basada en situaciones en las que los alumnos tomen decisiones, vean las consecuencias y reflexionen antes de volver a intentarlo. Las simulaciones, los estudios de casos y los ejercicios de juego de roles se basan en los principios del aprendizaje experiencial.
Métodos de aprendizaje para diferentes grupos
Aunque los diez métodos anteriores son de aplicación general, la forma de ponerlos en práctica varía considerablemente en función de a quién se esté formando. Los métodos de aprendizaje que mejor funcionan para los adultos en el ámbito laboral difieren bastante de los que resultan eficaces para los niños en edad escolar o los estudiantes universitarios.
Métodos de aprendizaje para adultos
Los adultos aportan una importante experiencia previa a cualquier situación de aprendizaje. Lo que más les motiva es la relevancia: si la formación no guarda una relación clara con su trabajo o sus objetivos, pierden rápidamente el interés. Además, suelen ser autónomos, prefieren tener cierto control sobre su aprendizaje y responden mejor a la aplicación práctica que a la teoría abstracta.
Los métodos de formación para adultos más eficaces en el ámbito laboral son:
El microaprendizaje, que permite formarse en los ratos libres de la jornada laboral.
El aprendizaje experiencial a través de situaciones realistas, simulaciones y casos prácticos.
El aprendizaje autodirigido que respeta los conocimientos previos y evita repeticiones innecesarias.
Aprendizaje colaborativo que aprovecha la experiencia de los compañeros ya presente en un equipo.
Para los proveedores de formación y las consultoras, esto tiene implicaciones directas en el diseño de los cursos. Las evaluaciones previas ayudan a identificar los conocimientos previos de los alumnos, lo que evita hacerles perder el tiempo. Los escenarios relevantes del mundo real aumentan la implicación. Y dar a los alumnos cierto control sobre el ritmo o el itinerario de aprendizaje reduce la resistencia.
Principio clave: Los adultos aprenden mejor cuando comprenden por qué es importante la formación, ven cómo se relaciona con su trabajo real y tienen voz y voto a la hora de decidir cómo participar en ella.
Métodos de aprendizaje para estudiantes
Los métodos de aprendizaje de los alumnos suelen combinar los contenidos académicos con el desarrollo de habilidades en entornos más estructurados y orientados al plan de estudios. Aunque se aplican los mismos principios cognitivos, la puesta en práctica es diferente.
Por lo general, los alumnos trabajan con el objetivo de alcanzar unos resultados de aprendizaje claramente definidos, sujetos a una evaluación externa (exámenes, trabajos, notas). Esto genera oportunidades naturales para integrar la práctica de recuperación y la intercalación en el trabajo habitual del curso. El reto radica en que los alumnos también deben hacer frente a numerosas exigencias que compiten entre sí en las distintas asignaturas, lo que significa que los sistemas de repetición espaciada deben diseñarse de forma deliberada, en lugar de dejarse al azar.
El aprendizaje colaborativo resulta especialmente eficaz para los estudiantes, ya que el entorno social de la escuela o la universidad ofrece grupos de compañeros ya formados. La enseñanza entre compañeros, es decir, explicar conceptos a los compañeros de clase, es una de las actividades de aprendizaje más eficaces que se pueden llevar a cabo en esta etapa.
La codificación dual también resulta muy eficaz en el ámbito educativo, donde las representaciones visuales —como diagramas, mapas mentales y gráficos comentados— pueden complementar los contenidos con gran cantidad de texto en todas las materias.
Métodos de aprendizaje para niños
Los métodos de aprendizaje para los niños más pequeños dan prioridad a la participación, el movimiento y la experiencia concreta antes que al razonamiento abstracto. Los niños aprenden mejor cuando los contenidos se relacionan con algo tangible y cuando participan de forma activa, en lugar de limitarse a observar o escuchar pasivamente.
El aprendizaje experiencial es fundamental en esta etapa: el aprendizaje basado en el juego, las actividades prácticas y la exploración estructurada proporcionan a los niños las experiencias concretas que necesitan antes de poder desarrollar una comprensión abstracta. La codificación dual también resulta muy eficaz: los libros ilustrados, la narración visual y las explicaciones ilustradas favorecen la alfabetización y la aritmética tempranas.
Las sesiones de aprendizaje breves son fundamentales. La capacidad de atención de los niños más pequeños es más limitada, lo que hace que los enfoques de tipo «microaprendizaje» —actividades breves y específicas seguidas de un momento de reflexión o de juego— resulten mucho más eficaces que las sesiones más largas y estructuradas.
El aprendizaje colaborativo a través de actividades en grupo y juegos fomenta al mismo tiempo tanto las habilidades sociales como los conocimientos de las materias. La clave está en crear un entorno en el que se pueda cometer errores sin miedo, ya que, en esta etapa, la disposición a intentar cosas y a fracasar es en sí misma una habilidad de aprendizaje esencial.
Errores comunes que hay que evitar al aprender
Incluso una formación bienintencionada puede resultar insuficiente cuando se basa en métodos que parecen productivos, pero que en realidad no favorecen la retención de conocimientos. A continuación, te presentamos los errores más comunes y qué hacer en su lugar.
Depender en exceso de la relectura o de subrayar
Se trata de actividades pasivas que crean una sensación de familiaridad sin que se produzca un aprendizaje auténtico. La familiaridad no es lo mismo que recordar. Sustituye el repaso pasivo por la recuperación activa: cierra el material e intenta reconstruirlo de memoria.
Estudio intensivo (empollar)
Abordar una gran cantidad de contenido en una sola sesión prolongada da lugar a una retención a corto plazo que se desvanece rápidamente. La práctica espaciada y distribuida —aunque pueda parecer menos eficaz— produce resultados a largo plazo notablemente mejores.
Tratar a todos los alumnos como si fueran iguales
Impartir el mismo contenido al mismo ritmo a todo el mundo supone ignorar los conocimientos previos y la experiencia que aportan los distintos alumnos. Las evaluaciones previas te ayudan a identificar las lagunas y a personalizar el itinerario de aprendizaje.
Medir la finalización en lugar de la comprensión
Comprobar si alguien ha completado un curso no es lo mismo que saber si ha aprendido algo. Incorpora pruebas de conocimientos, evaluaciones e indicadores de rendimiento en el proceso para poder medir el nivel de comprensión.
Dejar el traspaso al azar
El aprendizaje que se produce únicamente en el aula o en una pantalla suele quedarse ahí. El aprendizaje experiencial, los materiales de apoyo para el trabajo y las sesiones de orientación posteriores ayudan a salvar la brecha entre la formación y el cambio real de comportamiento en el trabajo.
Cómo elegir el método de aprendizaje adecuado
No existe un método de aprendizaje que sea «el mejor» en todos los casos. La elección adecuada depende de cuatro factores: el alumno, el contenido, el contexto y el resultado que se persiga.
Empieza por el resultado
¿Qué es lo que quieres que los alumnos sean capaces de hacer tras la formación? Si el objetivo es la memorización de conocimientos (por ejemplo, normas de cumplimiento, especificaciones de productos), la memorización activa y la repetición espaciada son tus herramientas principales. Si el objetivo es la aplicación de habilidades (por ejemplo, gestionar una queja de un cliente, manejar equipos), el aprendizaje experiencial y la práctica en situaciones reales son lo más importante.
Evaluar los conocimientos previos del alumno
Los profesionales con experiencia que ya conocen el 70 % del contenido necesitan un enfoque diferente al de los principiantes. Utiliza evaluaciones previas o auditorías de conocimientos para identificar las lagunas antes de diseñar el itinerario de aprendizaje. De este modo, se evita el error más común en la formación de adultos: aburrir a los alumnos con experiencia con contenidos que ya conocen.
Piensa en el medio ambiente
¿La formación se imparte en tiempo real (sesión en directo) o de forma asíncrona (curso a tu propio ritmo)? ¿Es individual o en grupo? ¿A distancia o presencial? El aprendizaje colaborativo funciona mejor cuando existe una oportunidad real de interacción. El microaprendizaje funciona mejor para la formación a tu propio ritmo y bajo demanda.
Adapta el método a la complejidad
Los contenidos fácticos sencillos (fechas, nombres, normativas) se prestan bien a la memorización activa mediante fichas. El conocimiento procedimental complejo (cómo manejar una situación difícil) requiere profundización, reflexión y práctica en contextos realistas. No compliques en exceso los contenidos sencillos, ni simplifiques en exceso los contenidos complejos.
Combínalas, no elijas solo una
Los programas de formación más eficaces combinan varios métodos. Un curso bien diseñado puede recurrir a la codificación dual en el diseño de los contenidos, a la repetición espaciada en el calendario de impartición, a la memorización activa mediante cuestionarios integrados y al aprendizaje experiencial a través de evaluaciones basadas en situaciones prácticas. Los métodos funcionan mejor cuando se refuerzan entre sí.
Cómo medir la eficacia del aprendizaje
Elegir los métodos de aprendizaje adecuados es solo la mitad del trabajo. También hay que saber si están dando resultado, y para eso hay que ir más allá de las tasas de finalización.
El marco más utilizado para evaluar la eficacia de la formación es el modelo de Kirkpatrick, que se basa en cuatro niveles de evaluación.
Nivel 1: Reacción
¿Les ha parecido a los alumnos que la formación era relevante, interesante y estaba bien diseñada? Esto suele evaluarse mediante encuestas posteriores a la formación o formularios de comentarios, aunque las evaluaciones puntuales realizadas durante la formación suelen ser más útiles. La reacción es importante, ya que unas puntuaciones bajas en este aspecto suelen ser indicativas de una escasa participación en la formación (futura).
Nivel 2: Aprendizaje
¿Han adquirido los alumnos los conocimientos o las habilidades para los que se diseñó la formación? Esto se mide mediante evaluaciones, comprobaciones de conocimientos y demostraciones de habilidades; lo ideal es que se realicen antes, durante y después de la formación, para poder demostrar un cambio real y no solo el rendimiento final.
Nivel 3: Comportamiento
¿Están los alumnos aplicando en su trabajo lo que han aprendido? Para ello es necesario realizar observaciones, recabar comentarios de los responsables o llevar a cabo evaluaciones de seguimiento varias semanas después de que finalice la formación. Es el nivel más difícil de medir, pero también el más significativo para los proveedores de formación y las consultoras que necesitan demostrar a sus clientes el impacto real de sus servicios.
Nivel 4: Resultados
¿La formación ha generado resultados empresariales cuantificables? Reducción de los índices de error, incorporación más rápida, mejora de los índices de satisfacción del cliente y menor número de incidentes de incumplimiento normativo. Los resultados de nivel 4 tardan en manifestarse y dependen de muchos factores, pero son el indicador definitivo de si la inversión en la formación ha merecido la pena.
En la práctica, los proveedores de formación que trabajan con empresas clientes necesitan, como mínimo, datos sólidos de nivel 2 (puntuaciones de las evaluaciones, índices de aprobados, análisis de las lagunas de conocimiento) para poder presentar informes significativos.
Indicadores clave que hay que tener en cuenta independientemente de los métodos de aprendizaje utilizados:
Puntuaciones de las evaluaciones previas y posteriores (para mostrar la adquisición de conocimientos).
Índices de aprobados y suspendidos por módulo o curso.
Índices de finalización (que señalan en qué punto abandonan los alumnos).
Tiempo dedicado a la tarea (una finalización inusualmente rápida puede indicar que se ha respondido al azar).
Índices de repetición de intentos (unos índices de repetición elevados indican que el contenido no se está asimilando).
Cuanto mejores sean las herramientas de generación de informes de tu LMS, más fácil resultará obtener rápidamente estos datos y compartirlos con los clientes en un formato que les permita actuar en consecuencia.
Convierte tus métodos de aprendizaje en programas de formación escalables
Una cosa es comprender los métodos de aprendizaje. Incorporarlos a programas de formación que funcionen de manera fiable en decenas de empresas clientes y con cientos de empleados es un reto totalmente distinto.
Para las consultoras y los proveedores de formación, la parte operativa de la formación puede llevar tanto tiempo como el propio diseño de la misma. Es aquí donde un buen sistema de gestión del aprendizaje (LMS) marca una diferencia notable.
Organízate por cliente, no solo por curso
Cuando impartes formación a empleados de varias empresas clientes, es necesario mantener sus datos, resultados y contenidos claramente separados. Easy LMS te permite crear academias independientes academias independientes para cada cliente, cada una con su propia, URL, itinerarios de aprendizaje y grupos de participantes—, por lo que nunca mezclarás datos de clientes ni compartirás contenido que no debas compartir.
Reutilizar contenido sin tener que volver a crearlo
Un módulo de microaprendizaje bien diseñado sobre la protección de datos no tiene por qué crearse desde cero para cada nuevo cliente. La biblioteca de contenidos de Easy LMS te permite crearlo una sola vez y asignarlo a varias academias, adaptándolo según sea necesario a cada contexto. Así es como los pequeños proveedores de formación consiguen crecer sin que su carga de trabajo aumente proporcionalmente.
Acortar la brecha entre el aprendizaje y la evidencia
Cada vez más, se espera que los proveedores de formación demuestren que sus programas dan resultados. La función de función de generación de informes de Easy LMS te ofrece paneles de control en tiempo real con tasas de aprobados, datos de finalización, desgloses de las lagunas de conocimiento y el progreso individual de los alumnos en un formato que puedes compartir directamente con los clientes o importar a tus propias herramientas de generación de informes.
Permita a sus clientes acceder a sus propios datos
En lugar de tener que generar informes manualmente cada vez que un cliente pregunta cómo van sus empleados, Easy LMS ofrece a los clientes acceso bajo demanda a sus propios paneles de control. Tú configuras los permisos; ellos consultan los resultados cuando lo necesiten. Esto reduce tu carga administrativa y, al mismo tiempo, hace que tu servicio resulte más exclusivo.
Si eres un proveedor de formación o una consultora y quieres poner en práctica estos métodos de aprendizaje a gran escala, Easy LMS está diseñado precisamente para ese caso de uso.
Recursos útiles
Modelo de Kirkpatrick
Teoría de la codificación dual - Wikipedia